Pedro Castillo ha sido detenido y apresado por intentar dar un golpe de Estado en su país, Perú. Castillo lleva tiempo tomando medidas. El peruano ha intentado someter al poder legislativo mientras que el secretario general del Partido Socialista está intentando someter al poder judicial.
Ambos pretenden evitar los castigos por corrupción. Castillo tiene 6 causas abiertas, mientras que con la reforma del delito de malversación, los socios independentistas de Sánchez no tendrían que responder por su condena de malversación, así como los condenados de los Ere. 2 presidentes de la comunidad andaluza condenados por malversar.
La diferencia radica en la relación que tienen ambos políticos con sus compañeros de partido. Castillo ha sido traicionado por sus compañeros y su vicepresidente, Dina Boluarte, ha renegado de él y es la nueva mandataria de Perú. En las filas del Partido Socialista hay una obediencia superlativa a Sánchez y ante el menor atisbo de disidencia se retractan al instante.