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Daniel Brühl sobre la República Democrática Alemana: "Me sorprende que algunos digan que estaban mejor antes"

El actor Daniel Bühl presenta en esRadio su primera película como director, una historia de un vecino de la antigua República Democrática y miembro de la Stasi.

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Daniel Brühl siempre se ha sentido "como un extraño", como alguien de otro lugar. Nació en España, en Barcelona, pero su familia se mudó a la Alemania del oeste, concretamente a Colonia, cuando era un niño. Tras la reunificación de Alemania se mudó a un barrio de Berlín este, de la antigua República Democrática. Y luego se mudó a Barcelona durante unos años. Y siempre se sintió observado, como el otro. Y de ahí, de la observación, nace su primera película como director, La puerta de al lado.

"La historia nació en Barcelona hace 10 años cuando vivía en la ciudad, estaba sentado en un restaurante, muy orgulloso de tener mi propio lugar en el Paseo de Gracia y contando a todo el mundo que vivía en Barcelona, que soy de aquí y haciéndome el simpático", cuenta el actor y director a Andrés Arconada durante una entrevista para Es Cine en esRadio. Pero ese día "me di cuenta que había un obrero que me estaba mirando y entendí por su mirada que le caía mal". Perfectamente podría ser "un obrero que trabajara en una fachada de algún edifico del barrio de Gracia y que desde el andamio podría observarme en casa".

Tenía la historia en la cabeza pero no un guión, "yo no escribo guiones", y "en España era difícil levantar la película". Años después "me mudé en Berlín de un piso a otro y me encontré con una situación muy berlinesa, en un patio de vecinos donde noté esas miradas". Daniel Brühl ya era bastante conocido, en 2003 empezó a ser conocido internacionalmente gracias a Good bye, Lenin!, fama que reforzó con películas como Malditos Bastardos, de Quentin Tarantino, en 2009, o Rush en 2013. Su villano en el universo Marvel en 2016 en Capitán América: Civil War le terminó por catapultar.

Para paliar las miradas de sus nuevos vecinos, "mis amigos del este", entró en contacto con ellos "para que no tuvieran esos prejuicios". Ahí volvió a rondarle la idea que nació en Barcelona, pero cambiando el "obrero por un vecino porque me fascinan las historias de vecinos, qué sabemos de los vecinos y qué saben de nosotros".

En La puerta de al lado además de dirigir interpreta a uno de los dos personajes protagonistas, Daniel, un actor muy conocido que va camino del aeropuerto de Berlín donde vive para acudir a un casting en Londres para una superproducción de superhéroes norteamericana. Efectivamente, Daniel Brühl se ríe de sí mismo en esta película. "Yo no soy así, ese actor se llama Daniel y hago referencia a películas que he hecho, pero no soy yo y me divertí mucho". De hecho, "el guionista me consultaba y me decía pero esto puede doler, qué te parece, yo le decía, que duela".

De esta forma, "quería un personaje que representa un cierto éxito, alguien sobrado que no está consciente de su entorno y que supuestamente vive una vida perfecta pero que se ha perdido en la fama y su ego". Antes de salir al aeropuerto, decide tomarse un café en el bar de la esquina de su edificio para hacer tiempo. Ahí coincidirá con Bruno (Peter Kurth) un hombre que ha vivido siempre en la alemana del este, la antigua Alemania comunista, y que tiene un pasado oscuro como miembro de la Stasi soviética. En ese encuentro éste olvidado de la reunificación se vengará a su manera.

"Hablando con los vecinos del este que han vivido en la República Democrática, entendí que hay mucha amargura, frustración, decepción, un sentimiento de ser engañados por la vida y por el sistema". Incluso "algunos dicen que estaban mejor antes, me sorprende que siga así y que no se haya nivelado esas dos partes de Alemania".

A lo largo de la película "quería lograr que los dos personajes se convirtieran en seres humanos, que no fuera blanco y negro". En los primeros borradores del guión "yo era demasiado flojo, inocente e incluso buenazo, y el vecino un cliché de un espía del este, de la Stasi". Pero poco a poco "fuimos puliendo para que no simpatices demasiado con uno o con otro y que al final se entienda por qué este hombre, el vecino, insiste tanto en destruir la vida del actor".

Y así Daniel Brühl encontró su historia y se lanzó a dirigir su primera película "sin complicarme con algo de época o de ciencia ficción, me centré en dos personajes, algo casi teatral". Sobre su experiencia como director cuenta que la clave fue rodearse de un buen equipo al que advirtió que "os voy a preguntar cien mil cosas que a lo mejor a vosotros os parecen obvias, pero que yo no voy a saber". El equipo "respetó mi autoridad y aceptaban mis decisiones, porque hay que saber delegar y dar a cada uno su responsabilidad". La puerta de al lado ya está en cines.

También puede descargarse aquí en formato podcast esta entrevista.

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