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Libros con Marco: '2017. La crisis que cambió España', de David Jiménez Torres

Nuria Richart y José María Marco conversan con el escritor David Jiménez Torres sobre su nuevo libro ‘2017. La crisis que cambió España’ (Ed. Deusto)

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Dice David Jiménez Torres que "todas grietas de la actualidad conducen a 2017", un año que nos obliga a cambiar. "Marca un antes y después por mucho que nuestro primer impulso sea la nostalgia, reconstruir el mundo de ayer". Nada es lo mismo tras el golpe de estado en Cataluña. A todos nos pareció "increíble" pero los nacionalistas llegaron a la meta y declararon de forma unilateral la independencia de España, "un estado democrático, moderno y europeo". Durante más de cuarenta años casi nadie se tomó en serio una amenazada explícita y confiamos en ese dejarlo estar que forma parte de nuestra cultura política. Pero como dice David ya se ha visto que "no va a desaparecer solo", que si "no le disputamos los marcos, el nacionalismo ganará".

Los líderes políticos de la culminación del ‘plan Pujol’ están encarcelados o huidos de la justicia, pero, "la crisis sigue abierta porque los mecanismos que utilizamos" para resolverla "siguen siendo los equivocados". La premisa de que "las autonomías eran suficientes para integrar a los nacionalismos" no ha funcionado y, por otro lado, que era una problema del pasado, que nada tenía que ver con el siglo XXI también se ha caído. ¿Entonces qué sentido tiene mantener el sistema autonómico? Jiménez Torres cree que "la idea de que se puedan desmantelar las autonomías es menos práctica que la de tener un sistema de las autonomías más real y sensato", de gestión donde se demuestre que es mejor para el ciudadano, y propone "un debate real sobre qué competencias deberían tener y cuáles no".

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Y mientras "la construcción de la nación catalana fue progresando y la nación española no". El autor plantea en el libro la penúltima etapa del gran asunto de la política española: la destrucción de la nación española y la voladura de la Constitución de 1978. Es "una crisis que nos apelaba a todos", comenta, "yo no estoy dispuesto a aceptar que unos políticos decidan qué leyes cumplen y cuáles no". Enfocar esta crisis desde el constitucionalismo "nos permite salir de una zona más resbaladiza que es la de las identidades, donde siempre lo llevan los independentistas o los de podemos".

Por otro lado, a partir de 2017 el discurso nacionalista paso del orgullo a la victimización. "llevan tres años diciendo: somos unas pobres víctimas. Ya no hablan a sus votantes del futuro sino del pasado". ¿Y los del otro lado? ¿En qué punto se encuentran los llamados constitucionalistas? Dice Jiménez Torres que la oposición no ha sabido "tener un discurso unificado del 1 de octubre".

Más cuestiones: ¿No hablaremos de constitucionalismo para no hablar de España, de nación, de unidad? ¿El patriotismo constitucional es eficaz o una construcción de las élites? ¿El ciudadano de a pie se moviliza más en nombre de una nación que de una constitución? El autor apunta que le parece "más complicado explicar las manifestaciones contra el separatismo del 8 o del 29 de octubre que el 1 de octubre".

David cree que Pedro Sánchez sí supo tener "la intuición" de leer la zona de confort de sus votantes, "que había muchos sectores del PSOE que no estaban dispuestos a pensar que ya no se podía pactar con los nacionalistas", y se negaron a admitir que "tenían más en común con el PP o Ciudadanos que con Esquerra".

Dice la Editorial:

La premisa de la que partía el sistema creado por la Constitución de 1978 era que el modelo autonómico serviría para satisfacer a los nacionalistas vascos y catalanes. Gracias a él, se produjo un largo proceso descentralizador mediante el cual las competencias del Gobierno central se transfirieron a las autonomías. El sistema facilitó así un notable aumento del autogobierno en Cataluña, el País Vasco y el resto de España. Si uno se ceñía al plano general, los hechos parecían elocuentes: la premisa se había cumplido.

Pero en algún momento de la historia reciente esto dejó de ser así. Y es posible que el instante definitivo fuera 2017, el año en el que el procés catalán desembocó en el referéndum ilegal, la declaración unilateral de independencia, la suspensión de la autonomía catalana mediante el artículo 155 y las detenciones y huidas de algunos de sus líderes. Fue, dice Jiménez Torres, «la crisis que cambió España». Porque no se trató solamente de un conflicto de las élites; aquel episodio fue vivido con intensidad por millones de españoles.

Armado de la capacidad documental propia de los historiadores para narrar los precedentes del procés, de la voluntad narrativa del periodismo para contar lo que sucedió durante éste y del talento analítico de sus mejores columnas para ver su proyección en el futuro, Jiménez Torres ha completado una de las mejores obras ensayísticas recientes.

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