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Escándalo en Belgrado: a Cristiano le birlan un gol fantasma y monta en cólera

Serbia y Portugal, grandes rivales en el Grupo A de la fase de clasificación para el Mundial de Qatar, empataron a 2 en Belgrado con un final muy polémico.

Escándalo en Belgrado en el encuentro que enfrentaba a Serbia y Portugal, grandes rivales en la clasificación al Mundial de Qatar, y que tuvieron que conformarse con firmar un empate (2-2) con sabor a derrota para los lusos, por neutralizar la exhibición de Diogo Jota y ver negado, en una polémica decisión arbitral, el tanto llamado a ser decisivo, en el minuto 93, un tanto fantasma que birlaron a Cristiano Ronaldo.

Diogo Jota, el talentoso centrocampista del Liverpool -con el que se enfrentará al Real Madrid en los cuartos de final de Champions-, plasmó el gran dominio de Portugal en la primera parte con dos tantos.

Lo hizo con dos cabezazos, uno en el minuto 11 y otro en el 36, ampliando a cinco su registro de goles marcados al servicio de la selección lusa, y tras ser además una de las sorpresas del once inicial de Fernando Santos en Belgrado, donde el entrenador presentó seis alteraciones de inicio.

Pero si los primeros 45 minutos fueron de dominio portugués, los serbios se reservaron el derecho a contestar para la segunda parte, a cuyo inicio, en el 46, redujo distancias Mitrovic también con tanto de cabeza.

El serbio suma con esta diana 39 goles con su combinado, lo que le convierte en el mejor goleador de la historia de la selección de Serbia.

No quedaría así. Mientras los nervios aumentaban entre los portugueses -con Bruno Fernandes viendo una amarilla que le impedirá estar ante Luxemburgo el día 30, los serbios iban encontrando las grietas del rival, que acabó por explotar Kostic en el 60.

Kostic, que milita en el Eintracht Frankfurt, quitaba el aliento con una contra a toda velocidad que Fonte no pudo interceptar y supuso el empate en Belgrado, para contrariedad especialmente del capitán de Portugal, Cristiano Ronaldo, falto de tino para adelantar de nuevo a los suyos en una clara ocasión en el 74.

Los cortes se hicieron frecuentes y los constantes cambios ralentizaron el ritmo de un encuentro que Fernando Santos, que cumplía 1.000 partidos como entrenador, pretendió avivar con la entrada de João Félix en el 86, a cambio de la marcha de Jota, que salía cabizbajo al no encontrar en el resultado la recompensaba que esperaba a su esfuerzo.

Aún le reservaba la noche otro disgusto: Ronaldo lanzaba hacia la portería serbia, pero Mitrovic, con el balón ya dentro, despejaba y el colegiado del encuentro no condecía el gol. El cabreo de Ronaldo fue monumental, incluso llegó a tirar el brazalete de capitán al suelo y se marchó indignado.

Fue la última jugada de un encuentro que terminó con una tremenda polémica. Cristiano, que firmó un buen encuentro, no pudo poner el broche de oro a su actuación el gol decisivo que le birló el trencilla.

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