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Análisis del Samsung A51: un aprobado en todo del que sólo el diseño sobresale

El Samsung A51 parece destinado a ser el superventas de gama media de los coreanos tiene como mejor virtud su diseño y como punto flaco su software.

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El año pasado revisamos el Samsung A70 y este he decidido bajar de gama y echarle un ojo a este A51, que por precio parece destinado a ser el superventas de gama media de los coreanos, aunque con la cantidad de teléfonos que lanzan al año resulta difícil predecirlo, la verdad. Es un móvil que a primera vista tiene un aspecto tentador, pero ¿qué impresión da después de un par de semanas de uso? 

El diseño de este A51 parece de gama más alta, entre otras cosas porque marca casi todos los ticks de los móviles caros. Es razonablemente delgado, de poco menos que 8 milímetros. El frontal tiene unos marcos finos, pero no inexistentes, con un pequeño agujero para la cámara frontal, dejando todo el protagonismo a una excelente pantalla de 6,5 pulgadas AMOLED de 404 puntos por pulgada con relación de aspecto 20:9, lo que permite tener una pantalla algo más grande pero que sea razonablemente cómoda de manejar con una mano. Samsung ha pasado de curvar la pantalla por los lados, que queda muy chulo a la hora de vender el aparato, pero no tanto para usarlo; sí que ha mantenido esa curvatura para la parte trasera, que está disponible en tres colores: blanco, negro y este azul claro que seguramente tenga un nombre pero que como soy un hombre y sólo sé distinguir 16 colores, siento generosos, no sabría bautizar pero que me resulta muy bonito, la verdad. Gracias, Samsung, por no mandármelo en negro, de verdad, que ya aburre. Al igual que en el frontal, se mantiene aquí un diseño a la moda, con el nuevo módulo de las cámaras y nada más, porque el lector de huellas está debajo de la pantalla. Esta parte trasera está dividida como en tres triángulos de distintos tonos y aunque parece cristal, no lo es. Es de plástico, pero un plástico realmente conseguido, que francamente sólo desvela ser un material de supuesta segunda categoría cuando pones el móvil en la báscula y te da unos escasos 169 gramos.

En los contras, no tiene carga inalámbrica ni resistencia al agua, algo esperable en este rango de precios. Viene con jack de auriculares -y de hecho vienen unos en la caja- junto al puerto USB-C, los botones de encendido y volumen y una ranura para dos SIM y además la expansión de memoria. En definitiva, es bonito, es cómodo de agarra y utilizar. Realmente no puedo ponerle más que una pega al móvil, y es que no tenga lector trasero, que me siguen pareciendo más cómodos de utilizar y más rápidos. Pero se ve que en eso voy por detrás de los tiempos, como carroza que soy.

La batería es de 4000 miliamperios, que puede dar para dos días si no lo usas casi nada, pero diría que la duración normal será de día y medio. El cargador incluido es de 15 vatios, que no está mal, pero deja algo que desear respecto a, sin ir más lejos, los 25 del A70 que revisamos el año pasado. La pantalla es buena, con un buen brillo que permite ser utilizada en exteriores razonablemente bien salvo quizá al mediodía, pero sin tasa de refresco más elevada como es la última tendencia otoño invierno. Sólo tiene un altavoz en la parte inferior y aunque tiene una calidad aceptable, obviamente no es vuestro móvil si este apartado os resulta especialmente importante. En cuanto a las tripas, viene con un procesador propio, el Exynos 9611 que ya usaba el A50 del año pasado y que está más o menos en el rango de los Snapdragon 700. Nada para tirar cohetes, pero teóricamente suficiente. Va acompañado de 4 gigas de RAM, que igual es un poco justo, y unos generosos 128 de almacenamiento, que posiblemente sean más importantes para el usuario medio. ¿Cómo se traduce esto en cuanto a rendimiento práctico? Pues resulta paradójico, porque si le pones juegos exigentes responde razonablemente bien, pero luego se queda trabado en operaciones mucho más mundanas y menos exigentes como los scroll, lo cual parece inexplicable a primera vista.

¿Qué es lo que parece que sucede? Pues tiene toda la pinta que al ser uno de los primeros en contar con la capa One UI 2.0 con Android 10, un sistema operativo que aunque sólo fuera por la capacidad de silenciar notificaciones y el modo oscuro ya merece la pena, no han llegado a depurarlo del todo bien. Porque por hardware no puede ser que a veces funcione a saltos, porque tiene más que suficiente para evitar eso, y más con la pantalla a 60Hz. Así que cabe confiar en que arreglen este problema. O no.

Por lo demás, la capa de Samsung tiene las mismas virtudes y defectos que detallé un poco cuando hablé del A71. Yo todavía estoy esperando encontrar un interfaz personalizado de un fabricante que mejore la experiencia del Android puro y duro, pero dicho eso One UI no está mal. Este móvil tiene como curiosidad que pese a no tener pantalla curvada trae la pantalla Edge accesible arrastrando a la izquierda esta pequeña línea negra a la derecha de la pantalla. Permite tener varios accesos directos y no resulta incómoda, pero lo cierto es que no recuerdo haberla usado para nada más que para probar. Tiene preinstalada, curiosamente, la aplicación de Google de transcripción instantánea que entiende el español.

Finalmente, vamos a hablar de lo que importa: la cámara. Y no soy yo quien dice que importa: si buscáis el nombre de este móvil en Google lo primero que saldrá será la página oficial cuyo título reza: “Samsung A51, con cuatro cámaras traseras”. Y efectivamente tiene cuatro. No obstante, una es el sensor de profundidad, así que la podemos restar de la ecuación, de modo que las tres que realmente importan son la principal de 48 megapíxeles, que realmente guarda las fotos a 12, el gran angular de 12 y una lenta específica para fotos macro de 5 megapíxeles. Seguramente la mayoría preferiría un zoom al macro, pero es lo que hay. Lo peor de la cámara, francamente, vuelve a ser el software. La app arranca lento y se mueve lento, atascándose con frecuencia y colgándose en ocasiones. Esto hace que muchas veces apuntes y dispares porque si te pones a ajustar algo, aunque sea el zoom, puedes tardar muchísimo, entre otras cosas porque se empeña en cambiar al gran angular cuando en realidad quieres hacer zoom. En cuanto a calidad, pues deja que desear por la noche, especialmente el gran angular, y es razonable durante el día incluyendo en este caso el gran angular. Hay decisiones discutibles, como dejar para esta lente, de peor calidad, las fotos panorámicas. Podemos grabar vídeo en 1080p con una estabilización bastante fuerte que resulta muy práctica para cuando grabamos al caminar.

El precio oficial de este Samsung A51 es de 370 euros (perdón, 369) y francamente a ese precio me costaría mucho recomendarlo por encima de alternativas como el Xiaomi Mi9T y otros móviles de gama media esencialmente de fabricantes chinos, porque aunque es correcto en casi todo, lo cierto es que no destaca en nada salvo en diseño. Pero como se puede encontrar por 300€, la cosa cambia. Si estáis dispuestos a correr el riesgo de que los coreanos os dejen tirados y no resuelvan los problemas de su software en los próximos meses, me parece una buena opción en calidad precio. O podéis esperar a que lo hagan, que me parecería bastante razonable. Espero que os haya gustado este vídeo y nos vemos en próximos análisis.

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