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Surface Laptop 3: el portátil con el que Microsoft pretende destronar a Apple

Surface Laptop 3 quiere ser a Windows lo que los Macbook Air son a Apple: un portátil sólido, duradero, bonito, suficientemente potente para las tareas básicas a, eso sí, un precio alto.

Desde hace años, los móviles les han robado los titulares a los ordenadores, y las ventas de éstos parecen haber comenzado un declive imparable. Eso no quita que siguen teniendo mucho público, doméstico y sobre todo empresarial, y que no parece que esta forma de computación vaya a desaparecer en breve. Los portátiles, en concreto, han mejorado mucho los últimos años gracias a un gran esfuerzo por parte de los fabricantes, espoleados por las ventas de los Macbook.

Una de las empresas que más se esforzó en demostrar que los portátiles podían ser un producto sexy fue la propia Microsoft, por la cuenta que le traía, y el resultado fue el Surface Laptop que tenemos aquí en su versión 3 que es la de este año, y que yo creo que pretende ser a Windows lo que los Macbook Air son a Apple: un portátil sólido, duradero, bonito, suficientemente potente para las tareas básicas a, eso sí, un precio alto. ¿Es tan bueno como para reclamar ser el Macbook Air para Windows? Vamos a verlo.

Microsoft nos ha cedido este modelo de 15 pulgadas, el primero que hace de este tamaño porque en anteriores años sólo tuvimos el de 13,5, que cuesta 1650€ sin contar posibles descuentos y está equipado con el procesador AMD Ryzen 5 3580U, 8 gigas de RAM y 256 de almacenamiento. Por 300 euros menos tendríamos el más básico de esta gama con 128 gigas de disco. No obstante, los modelos de 13,5 pulgadas son más baratos, y por 1150€, que son cien euros menos que el Macbook Air de entrada, tendremos un Intel Core 5, 8 gigas y 128 de disco. ¿Por qué os cuento este rollo? Bueno, para que veáis que en un apartado sin duda es capaz de competir con Apple y es el precio. ¿Pero está justificado apoquinar estas cantidades por un ultrabook, que es como se llama a este tipo de portátiles?

Bueno, una de las razones por las que podríamos estar dispuestos a pagar tanto es el diseño. Y lo cierto es que a mi este Laptop 3 en negro mate me parece un ordenador realmente bonito, aunque se llena de huellas que da gusto. No diré que más que los Mac, pero al menos a mí sí me gusta más, quizá porque los ordenadores de Apple ya estamos un tanto aburridos de verlos por todos lados y poco o nada han cambiado desde hace mucho tiempo. El Surface está construido de aluminio y es muy sólido; no se dobla por mucho que lo intentes. Al contrario que los modelos de 13,5 pulgadas Han procurado no dejar ninguna rendija más que por detrás. Se puede abrir con un solo dedo, algo que para mí es importante porque refleja que la bisagra está bien construida, aunque no tiene ninguna hendidura que haga más fácil ese trabajo. Pese a ser tan fino, pesa kilo y medio, seguramente por los materiales elegidos. Con estas cosas nunca se sabe, pero da toda la impresión de estar construido para durar, algo importante porque los portátiles los solemos comprar para que nos duren al menos cinco años.

Eso sí, como sucede con todos estos portátiles “ultrafinos” la selección de puertos es escasa, y ni siquiera el mayor tamaño de esta versión del Surface Laptop ha supuesto un número más amplio. Así, a la izquierda contamos con un puerto USB normal y otro USB-C más un conector de auriculares y a la derecha el conector magnético propietario de Microsoft, que se engancha fácil y se desengancha también con facilidad para evitar el clásico accidente de tropezar con el cable del cargador y tirar el portátil de la mesa. Y eso es todo: no por ser habitual resulta menos triste.

Los elementos del interfaz son todos de una calidad excelente. He estado escribiendo en su teclado el guión de este análisis, entre otras cosas, y lo cierto es que lo he podido hacer con rapidez y precisión, con una distancia total de recorrido bastante larga para un portátil, de 1,3 milímetros, y un sonido más alto de lo habitual pero muy satisfactorio a la hora de saber que realmente has pulsado la tecla. Está adecuadamente retroiluminado para escribir de noche y sin luces encendidas. No soy muy aficionado a los teclados de los portátiles, pero en este caso debo reconocer que es únicamente por la disposición, no sólo por los problemas habituales de una disposición necesariamente compacta, sino por algunas decisiones para mí discutibles como estas miniflechas de arriba y abajo o la decisión de colocar los Inicio, Fin y Avance y Retroceso de Página aquí arriba y no en las propias flechas, que es el sitio lógico e intuitivo para colocarlos. Pero la respuesta que ofrece a los dedos, que puede resultar un tanto dura para algunos usuarios, a mí me ha parecido perfecta, y es algo que falla mucho en algunos portátiles más baratos o incluso en los Mac y su mecanismo en mariposa que hasta Apple ha reconocido que era una mala idea. Y hablando de los Mac, debo decir que sólo en estos he probado un trackpad de calidad similar a la de este Surface. No es tan grande, es verdad, pero ofrece una respuesta rápida, un clic muy satisfactorio y es todo lo que puede ofrecer un trackpad que, cierto es, no es suficiente para mí, que soy un señor mayor demasiado acostumbrado a los ratones. Pero cuando un trackpad funciona lo suficientemente bien, me hace echarlo menos de menos, y este ha sido el caso.

¿Y la pantalla?

Pues ofrece un brillo de casi 400 nits, resolución de 2496 x 1664 píxeles, es decir, una relación de aspecto 3:2 mucho más adecuada para trabajar que la 16:9, un color muy bien calibrado y una buena respuesta multitáctil, además de compatibilidad con el lápiz óptico de Microsoft, algo que no he podido probar porque no lo tengo y no nos lo han enviado. Los altavoces tienen una peculiaridad, y es que, como os comenté, no hay ninguna rejilla más que la de ventilación trasera así que ¿por dónde sale? Pues por el único hueco que queda, que son las teclas. Es una solución cuanto menos ingeniosa y que no perjudica el sonido, que es muy bueno dentro de lo que uno puede esperar de un portátil, especialmente una tan fino como este: alto, claro y con unos bajos insuficientes, algo que con el espacio disponible en este Surface Laptop pues no se puede solucionar. En definitiva, que todos los apartados con los que interactuamos en este portátil son excelentes.

¿Todos? No. Hay algo que resiste ahora y siempre al invasor, y es la cámara. Es cierto que no todo el mundo la usa, pero es sólo 720p, no Full HD, y la calidad no es la mejor del mundo, aunque es cierto que el micrófono se escucha bien. Eso sí, donde funciona perfectamente es en el reconocimiento facial de Windows Hello. Es abrir el portátil y tenerlo ya disponible para usar. Rápido y muy fiable. Convierte el uso de este portátil en algo casi más parecido a un móvil que a un ordenador de los de toda la vida.

Desgraciadamente, un apartado en el que también se parece más a un móvil que a otros ordenadores es la batería. Aunque Microsoft asegura que dura 11 horas y media, en mis pruebas no ha llegado al plazo más o menos exigible de ocho horas de trabajo ofimático diarias, por aquello de cubrir la jornada laboral sin tener que enchufarlo. Y eso es ahora. Cuando pases unos años con él será peor, claro. Es una pena que Microsoft no haya aprovechado el mayor tamaño del portátil para subir las especificaciones de la batería, aunque claro, eso también lo habría hecho más pesado. El cargador es pequeño, de 65 vatios, y carga el portátil al completo en poco menos de dos horas. Eso sí, cuenta con un conector extra para USB de modo que puedas usar un único cargador para portátil y móvil, lo cual es de agradecer.

En cuanto al funcionamiento general como ordenador, pues es correcto. No está pensado para usarlo como editor de vídeo, sino para navegar, emplear aplicaciones ofimáticas y poco más, y eso lo cumple. Incluso se podría emplear para editar imágenes, aunque ahí ya va más justico. Se calienta poco y los ventiladores, cuando saltan, no son demasiado escandalosos. ¿Se puede jugar con él? Pues hombre, poder se puede. He instalado The Witcher 3, que es un juego bastante exigente, y si se le baja absolutamente todos los parámetros gráficos al mínimo alcanza la fluidez mínima para que sea jugable, pero obviamente no es esa la idea. Además, el puerto USB-C no es compatible con Thunderbolt 3, así que no podemos ni enchufarle ni un monitor ni una GPU externa, así que lo que hay es lo que hay. Al tener los modelos con pantalla de 15 pulgadas el procesador AMD Ryzen, la gráfica integrada Vega 9 es en principio mejor que la que viene en los modelos de 13,5 pulgadas y procesadores Intel, pero sigue siendo a todas luces insuficiente para disfrutar de videojuegos a un buen nivel de calidad. Pero bueno, para este uso deberíamos tirar al Surface Book 2 o portátiles pensados para esto de otras marcas.

En definitiva, ¿merece la pena comprarse este Surface Laptop 3? Pues, claro, depende de lo que valoras más en un ordenador. En cuanto a diseño, es difícil hacerlo mejor. Es bonito, práctico, con buen teclado, trackpad y pantalla y es un gusto tenerlo y usarlo, incluso para un dinosaurio de sobremesa como yo. Pero por otro lado no es lo más potente del mundo, y competidores como el Dell XPS les puede vencer a precios incluso inferiores en ese aspecto, aunque, para qué engañarnos, no solemos buscar potencia en un ultrabook. En resumen, si no lo quieres para jugar ni para aplicaciones de edición gráfica, y tienes dinero como para pensar en gastarte más de lo que sugieren las especificaciones para tener un buen portátil que te dure, puede ser una opción. Espero que os haya gustado y nos vemos en próximos análisis.

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