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Bose Frames: así son las gafas de sol que suenan

Las gafas de sol Bose Frame son el producto que más ha sorprendido a familia, amigos, conocidos y hasta compañeros de trabajo.

Vamos a analizar las Bose Frames, las gafas de sol con las que podrás escuchar música y hablar por teléfono. Un producto que sorprende a propios y extraños y que ha causado sensación en la redacción de Libertad Digital. ¿Por qué? Vamos a verlo.

La caja es pequeña, porque al fin y al cabo estamos ante unas gafas. Al abrirlo veremos dos cosas: el clásico paquete con instrucciones, que en este caso se limitan a decirte que te bajes la aplicación Bose Connect, que enciendas las gafas y que a partir de ahí la app te dirá qué hacer. Se han tomado muy a pecho eso de que ya nadie se lea los manuales, y quizá. Lo otro que encontramos es la funda de las gafas que además de las propias gafas contiene una bolsa de microfibra perfecta para limpiar las lentes y el cable para cargarlas.

Las gafas están disponibles en dos modelos, las Alto, que son más grandes, cuadradas y contundentes, y las Rondo, que son, pues eso, redondas. En mi caso las Alto me resultan monstruosamente grandes: no se sujetan bien y me hacen parecer José Feliciano. Las Rondo, en cambio, me quedan bien: es un producto, por tanto, que conviene probarse en tienda antes de comprarlo, algo que creo no había dicho antes de nada que hubiera analizado. Las patillas son algo voluminosas porque, claro, hay que meter la electrónica y los propios altavoces, que están en vertical mirando hacia fuera pero redirigen el sonido a través de estas aberturas en la diagonal donde se estrechan las patillas. Por lo demás son unas gafas de sol perfectamente normales, aunque algo plasticosas, que por aspecto quizá se parezcan más a las gafas 3D de los cines que a otras gafas de sol. No son pesadas –yo he medido 47 gramos–, aunque con una sesión larga pueden llegar a cansar, sobre todo a los que hemos perdido costumbre de llevar gafas. Las lentes, según Bose, bloquean el 99% de los rayos ultravioleta, aunque no son polarizadas. Se pueden comprar aparte lentes polarizadas y cuestan unos 30 euros, pero pese a que Bose asegura que ninguna de las gafas está orientada a ningún sexo específico, las polarizadas de las Alto son plateadas y las de las Rondo rosas. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

Una vez emparejadas con el móvil la forma de controlarlas es mediante un único botón bajo la patilla derecha. Se encienden pulsándolo y una vez en funcionamiento un toque pausa o continúa la reproducción, dos salta a la siguiente canción y tres a la anterior. Para apagarlas se ponen boca abajo un par de segundos. Y ya: el volumen se cambia en el móvil, lo cual es un punto que pienso que podrían mejorar en futuros modelos o actualizaciones de ésta. Por ejemplo, aprovechando que tienen sensores de movimiento, podrían permitir más funciones con gestos de mover la cabeza, no sé, usar el asentimiento o la negación para coger o colgar llamadas, por ejemplo. O que se apagaran y encendieran al plegar o abrir las patillas.

Pero bueno, vamos a escuchar música, que yo creo que es para lo que hemos venido. Cuando se está en un entorno tranquilo, como es el caso, el resultado resulta sorprendentemente bueno. Obviamente no tiene unos bajos como los que puedes disfrutar en unos auriculares más grandes como los propios Bose NC 700 que estuve probando hace bien poco. Tampoco, claro, tiene cancelación de ruido ni activa ni pasiva, y no tiene mucho sentido usarla en entornos tranquilos bajo techo porque son unas gafas de sol, de modo que en principio tampoco vamos a apreciar en exceso su calidad debido al ruido salvo que salgamos al campo con ellas. Por poner un ejemplo de todo lo que acabo de contar: una vez en la calle no pude escuchar la célebre línea de bajo de Stand by me, o escuchando piezas clásicas como el célebre Nessum Dorma las cuerdas casi no se escuchan, pero en general se escucha bien y sin distorsiones a volúmenes altos y bajos. Para que se hagan una idea, los auriculares con los que se deben comparar son los de botón de cierta calidad. Esto es mucho, pero que mucho mejor que los cascos que te regalan aerolíneas o la Renfe. Es mejor que los que, con mucha suerte, te vienen con algunos móviles. En definitiva, es un sonido satisfactorio.

Además, las gafas casi no tienen filtraciones: hay que estar realmente cerca de ellas para escuchar nada a menos que estén a un volumen realmente alto o que estés al tanto de que las gafas están sonando y te esfuerces por oírlas. ¿Cómo es posible esto? Bueno, si se fijan aquí en los laterales hay otros dos pequeños altavoces que realizan una función de cancelación de ruido, enviando al exterior las ondas contrarias a las que están sonando en los altavoces principales de modo que se cancelen en su mayor parte. El sistema funciona bien salvo a volúmenes muy altos, que sí se pueden percibir a tu alrededor.

Las llamadas, como pasaba con los Bose NC 700, son buenas. Tiene dos micrófonos a ambos lados de las gafas que no eliminan el sonido ambiente, claro, pero se entienden perfectamente y la voz no suena rara ni distorsionada ni como si estuvieras dentro de un pozo. Eso sí, si ya nos hemos acostumbrado a quienes hablan por la calle con un manos libres, si se habla desde unas gafas de sol que muy pocos, por no decir nadie, sabrán qué son y para qué sirven, así igual habrá quien te mire con cara de Dios mío cómo están las cabezas.

La batería, según Bose, dura tres horas y media de emitir sonido y doce horas en espera. Me ha parecido algo optimista. No he logrado tenerlas sonando más de dos horas y pico. Por otra parte es lógico: por espacio y, sobre todo, por peso. El conector es propietario y se encaja fácilmente en las gafas gracias a que tiene un conector magnético. No obstante, es propietario y si lo pierdes la hemos fastidiado. Creo que aquí Bose podría haber tomado nota de la práctica habitual en los auriculares de botón y haber incluido el cargador en la funda, de modo que quedasen protegidas las gafas mientras cargan y con más espacio haber incluido un USB-C, además de disponer así de algo más de batería en la propia funda.

Una vez repasada la cosa técnica llegamos a lo que quizá sean las preguntas más peliagudas con un dispositivo como los Bose Frames: ¿por qué? ¿Para qué? Hay que tener en cuenta que cuestan 230 euros, lo cual es caro, pero si se toma como base unas gafas de sol de marca tipo Rayban y similares, pues tampoco sube tanto. Siendo sincero, como yo sólo uso las gafas de sol para conducir, las mías son mucho, pero que mucho más baratas. Pero entiendo que quien la use más y se preocupe más por su aspecto puede gastarse un dinero en este complemento. ¿Pero qué te dan a cambio? Porque estilosas, lo que se dice estilosas, no son.

No son para hacer ejercicio, ya que siempre se van a mover y resultar incómodas, salvo que el ejercicio sea correr. Porque para correr o pasear, son maravillosas. La mejor descripción que puedo hacer de la experiencia es que te añaden una banda sonora a tu vida diaria. Porque como sucede en las películas, tú sigues oyendo el ruido, las conversaciones, pero tienes como extra la música, ya sea más de fondo o más principal. Si encima la música es música de cine, diseñada para servir de complemento emocional a lo que esté pasando, la experiencia es digna de ser disfrutada.

El otro posible caso que he encontrado es, digamos, legalmente discutible. Me refiero a llevarlas al conducir, o incluso dentro del casco de una moto. Pregunté a la DGT y no me contestaron, pero por decisiones anteriores lo más probable que permitan llevarlas sólo como manos libres, sin música, y la propia Bose está de acuerdo en esta conclusión. No obstante, dado que no obstruyen el sonido exterior y sólo si están muy altas perjudican la percepción del entorno en la práctica son equivalentes más a la radio del coche que a un auricular del tipo que sea. En cualquier caso, como soy concienzudo, y aun a riesgo de que me pusieran una multa, yo sí he conducido con ellas con la música, y lo cierto es que son muy recomendables, especialmente si tienes un coche con un sistema de audio anticuado sin bluetooh como es mi caso.

Bose apunta a un tercer caso de uso, pero que aún no tienen suficientemente desarrollado: la realidad aumentada. Han creado una plataforma propia, Bose AR, con aplicaciones tanto para estas gafas como para otros dispositivos recientes de la marca de modo que puedan usar tu localización y la detección de orientación del dispositivo para que el audio te susurre, por ejemplo, información sobre esa catedral que estás viendo, o incluso para juegos de audio. El problema es que hay pocas cosas disponibles, y menos en nuestro idioma. Hay una app de golf con datos de los hoyos de miles de campos que te aconseja cual caddy virtual y poco más, así que quizá en el futuro sea un punto a favor de estas gafas pero ahora mismo no lo es.

En definitiva, lo que ha hecho aquí Bose con sus Frames es intentar crear una nueva categoría de producto. Si eres usuario habitual de gafas de sol, lo cierto es que llevar éstas supone una mejora muy recomendable. Si necesitas gafas graduadas, la marca comenta que hay ya algunas ópticas en España que hacen cristales para estas gafas, así que si estás interesado deberías preguntar en las que tengas a mano a ver si hacen el apaño. En ambos casos me parecen una opción recomendable, pese a los pequeños fallos que he ido comentando en el vídeo, pero si no, no acabo de ver que merezca la pena gastarse 230 euros en ellas. Espero que os haya gustado este vídeo y nos vemos en próximos análisis de cacharros.

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