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Análisis del Samsung Galaxy A70: una gran pantalla y una enorme batería

Esta semana probamos uno de los últimos móviles de Samsung, el Galaxy A70, que pretende conquistar a quienes buscan una buena pantalla a un precio razonable.

Esta es la primera vez que reviso un teléfono Samsung, y es la primera vez porque no suelo pedir teléfonos de gama alta que cuestan una pasta gansa y las opciones de los coreanos a precios más razonables no han sido tradicionalmente las más atractivas. Pero los últimos lanzamientos de la gama A parecen destinados a cambiar esa imagen. ¿Habrán logrado con este A70 sacar un móvil de gama media alta con buena relación calidad precio? Vamos a verlo.

En la caja tenemos el móvil y justo debajo, al descubierto, el cargador que es de 25 vatios, el cable USB-C por ambos lados y unos auriculares corrientitos con su mando para cambiar el volumen y pausar la reproducción. La caja con los manuales que no vamos a leer debería incluir una carcasa transparente para proteger el móvil que debe haberse quedado alguien que haya probado este terminal antes.

Pero vamos al móvil que es lo que nos ha traído aquí. El A70 tiene un diseño a pantalla completa, casi sin bordes y con una pequeña muesca o notch arriba en forma de gota para la cámara frontal. El cuerpo es redondeado y aunque parece de cristal no lo es. Es plástico con toda la apariencia de cristal, que hasta se mancha de huellas que da gloria verlo, y que cambia de color con el reflejo de la luz con un efecto similar al que por ejemplo vimos en el Honor 10 que revisé hace un par de meses para que luego Trump anunciara las sanciones a Huawei el mismo día que sacamos el vídeo. Cosas que pasan. Es fino y más ligero de lo que uno podría esperarse siendo un teléfono tan grande. Ventajas del plástico. En la parte trasera vemos una triple cámara y ningún sensor de huellas porque lo tenemos en la propia pantalla. Los botones de volumen y encendido están en la parte derecha y la verdad es que son perfectamente usables pese a lo grande del móvil. Al otro lado tenemos la bandeja, que permite incluir dos SIM y una tarjeta microSD y debajo tenemos el conector USB-C y un puerto de auriculares.

En definitiva, me parece un terminal bastante bonito en el que destaca su primer punto destacado: la pantalla de 6,7 pulgadas AMOLED, con formato 20:9 y 393 puntos por pulgada. Una pantalla enorme para quienes les gusta tenerla bien grande, con una calidad excelente, un brillo más que suficiente para usarlo en la calle con este sol de justicia que estamos disfrutando últimamente. El principal defecto es que el software que detecta cuándo estamos tocando de verdad y cuándo es un roce accidental en la pantalla no va muy buen y no es raro que falle tanto por exceso como por defecto. Así que en ocasiones pulsaremos sin que el móvil lo entienda como pulsaciones y en otras ocasiones la forma de agarrarlo lo entenderá como un toque. Es posible que con el uso continuo se vayan reduciendo estos problemas al irnos acostumbrando a cómo el móvil interpreta nuestras manos, pero durante esta semana de pruebas no ha sucedido. Pero al margen de esto, es una pantalla extraordinaria, que invita a usarla durante horas.

El segundo gran punto a favor de este móvil es su gigantesca batería de 4500 miliamperios, que permite usarlo durante dos días sin demasiado problema y que aguante el día entero le metamos la tralla que le metamos. Además, Samsung ha incluido un sistema de carga de 25 vatios, que es más de lo que tiene el S10 para que no tarde eones, logrando alcanzar un 40% en unos 25 minutos y una recarga completa en dos horas.

En cuanto a las características técnicas, cuenta con 6 gigas de RAM y 128 de almacenamiento y un procesador Snapdragon 675, que es el último berrido dentro de la gama media de Qualcomm. Y como suele pasar a no ser que esté muy mal optimizado, el móvil cumple muy bien, se mueve perfectamente fluido y aguanta los juegos sin demasiado problema.

En cuanto al software, viene con Android 9 como no podía ser menos, pero con su capa de personalización One UI, que sustituye a Samsung Experience, que a su vez sustituyó a Touchwiz pero que en el fondo sigue siendo lo mismo. Nunca he sido muy fan. Samsung es suficientemente grande y exitosa como para intentar sustituir algunos servicios de Google por los suyos propios, pero claro, tener Bixby Home a la izquierda no es como tener la aplicación de Google, que quieren que les diga. Al menos hay que reconocer que, con el tiempo, la multinacional coreana ha ido reduciendo el número de aplicaciones propias preinstaladas, que ahora andarán por la decena más o menos, lo cual es de agradecer. Visualmente está razonablemente bien construida, con todo muy redondito, iconos grandes, tema oscuro, la posibilidad de sustituir los botones por gestos; su principal mérito quizá sea el esfuerzo de tener casi todo lo tocable en la parte inferior, de modo que sea más cómodo de usar con una sola mano en móviles grandes como éste. En resumen, un interfaz que quizá no aporte mucho para la pasta que habrán invertido en él, pero tampoco supone un estorbo para cualquiera que esté acostumbrado a Android.

La cámara sí deja un poco más que desear. Aunque es triple, uno de los sensores sólo sirve pare recoger información, de modo que nos quedamos con un sensor normal de 32 megapíxeles y otro gran angular de 8 a la hora de sacar fotos y vídeos. La aplicación es cómoda, con un interfaz muy similar al de la propia de Google y cuenta con Bixby Vision, que es su versión de Google Lens. Los resultados con luz son buenos, aunque no excepcionales, y el gran angular en general va bien. De noche esto cambia y las fotos dejan mucho que desear. Algo con lo que contamos en gamas más bajas, pero que en éste, que se supone que cuesta oficialmente 400 euros, aunque se puede encontrar ya en muchas tiendas por un precio de unos 330 euros, esperaba que se mantuviera con más dignidad con poca luz.

La cámara delantera se comporta con dignidad para los selfis, aunque posiblemente para lo que más la usaremos seguramente sea para desbloquear el móvil pese a que el propio Samsung reconozca que no es el más seguro de los métodos. ¿Por qué? Pues porque, desgraciadamente, aunque rápido, el sensor de huellas en pantalla falla como una escopeta de feria. El reconocimiento facial, en cambio, sí funciona casi siempre de forma correcta, aunque tarde un poco más.

Las gamas medias siempre son un ejercicio de compromisos y eso que los economistas llaman trade-offs. No hay móvil perfecto a este precio, así que debemos pensar qué valoramos más y optar por aquel que nos los ofrezca sabiendo que en otros apartados caerán los recortes. Este Samsung A70 lo tiene claro: si lo que buscamos es una pantalla grande y de calidad y una batería que no nos deje tirados jamás es nuestro móvil, siempre y cuando seamos conscientes de que la cámara dejará que desear y que tendremos que aguantar One UI. Nos vemos en próximos análisis.

 

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