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Análisis Honor 10 Lite: un móvil con excelente relación calidad precio

Una cámara competente, un diseño atractivo y una batería que destaca hacen muy atractivo a este móvil si buscas algo por unos 200 euros.

Llevábamos mucho tiempo sin probar cacharros, y para romper esta sequía hemos decidido echarle un ojo a, esperen a la gran sorpresa… ¡un móvil chino! Tengo en mis manos un Honor 10 Lite, un terminal de podemos encontrar fácilmente ya por 200 euros pero con un diseño de pantalla sin marcos y unas especificaciones la mar de apañadas. Desgraciadamente, sus virtudes han quedado completamente opacadas por la sanción a Huawei, que le impedirá recibir actualizaciones y hace desaconsejable su compra.

Estas cajas son ya de lo más normalitas, pero debemos seguir el ritual. Tenemos el móvil, menos mal, y una caja blanca que incluye algo no muy habitual de encontrar de serie: una funda transparente. Aparte de eso, bueno, el cargador y el cable, que ya nos anuncia un primer pequeño defecto del móvil: es microUSB, así que sus orgullosos propietarios tendrán que seguir cambiando la posición del conector tres veces: una que era la correcta pero que como no entró pensamos que lo habíamos hecho mal, una segunda en que realmente lo hacemos al revés y la tercera donde ya convencidos de que ahora sí lograremos enchufarlo. Cuando por fin lo consigamos necesitaremos entre hora y media y dos horas para cargarlo por completo debido a que tiene una batería de 3400 miliamperios, que no está nada mal.

Vamos al móvil en sí. Así a primera vista parece tener una parte trasera metálica, pero no, es plástico, aunque está bien conseguido para dar el pego. Está curvada para que sea más fácil de sostener con la mano y aunque las dos cámaras sobresalen un poco, no cojea al dejarla boca arriba en la mesa. Eso sí, es un verdadero imán para las huellas. Detrás tiene el lector de huellas, arriba la bandeja para la SIM, debajo la conexión para cargar y un puerto de auriculares que servirá de antena para la radio FM y a la derecha los botones de volumen y apagado, de modo que deja vacía la parte izquierda. Si encendemos la pantalla veremos cómo ocupa casi todo el frontal salvo la pequeña gota para la cámara de selfis. La pantalla llega así a las 6,21 pulgadas ocupando un espacio bastante similar al de mi venerable Mi A1 y sus 5,5 pulgadas. En general, y si no somos quisquillosos con el hecho de que use plástico, que por otro lado permite aligerarlo bastante, me parece un terminal con un diseño más que aceptable para su precio.

En cuanto a las prestaciones, incluye un procesador Kirin 710 que es más bien gama media o media alta y 3 gigas de RAM. No da problemas para manejar el interfaz, como ya cabe esperar de casi cualquier móvil que no esté realmente tirado de precio, y tampoco funciona nada mal en juegos, que se cargan razonablemente rápido y no ha mostrado tirones. La pantalla es LCD, con 415 puntos por pulgada, y ofrece bastante brillo, de modo que puede usarse sin problemas en exteriores salvo que lo enfrentemos a un sol de justicia, aunque sufre bastante cuando se cambia el ángulo de visión. La calidad del sonido de las llamadas he de decir que me ha sorprendido para bien. Y los 64 GB de almacenamiento que incluye deberían ser suficientes para cualquiera, como diría Bill Gates, pero si no lo son se le puede añadir una tarjeta microSD.

La cámara es doble, como es moda en estos días, y aunque sigue el clásico patrón de sacar buenas fotos con buena luz y decaer horriblemente cuando Lorenzo deja paso a Catalina, tiene un par de extras con los que pretende sobresalir. El primero es el modo inteligencia artificial, que promete reconocer el tipo de foto que estamos sacando y aplicarle diversos cambios para mejorarla. Debo reconocer que o he tenido muy mala suerte o no he visto que mejora mucho casi nada de lo que he fotografiado. La otra es el modo nocturno, que permite extraer más detalle con poca luz ampliando el tiempo de exposición y aplicando correcciones para solucionar el problema de quienes no tenemos pulso. Esto funciona mejor a la hora de sacar más detalle, pero también parece aumentar mucho el grano. En todo caso, no es una cámara nada mala para el precio que tiene el móvil. Además, la frontal es de 24 megapíxeles e incluye reconocimiento facial, que es muy rápido cuando funciona bien, pero parece tener bastantes problemas cuando cambian las condiciones de luz.

La batería es sin duda su principal punto fuerte. A alguien tan austero como yo, que parezco del centro mismo de Castilla, el móvil le dura sin cargar dos días enteros sin problemas, y con suerte hasta tres. A cualquier persona más normal, con amigos con los que hablar y que le guste ver algún vídeo en el móvil y hasta jugar un poco, debería aguantar el día sin problemas.

Otro punto del que hay que hablar es el software. Incluye Android 9, lo cual está bastante bien, dentro del interfaz de Huawei EMUI también en su versión 9. Generalmente no soy muy fan de los interfaces de los fabricantes, y menos de los chinos, que tienen cierta tendencia a imitar a iOS y estar bastante recargados. Pero debo reconocer que EMUI ha mejorado bastante y se permite hasta frivolidades como permitir al usuario usar un cajón de aplicaciones, algo inusitado en un móvil chino con interfaz propia hace un par de años. Quizá el mayor problema es también su principal virtud: es tan personalizable al gusto del usuario que enfrentarse con los Ajustes puede intimidar, y recordar dónde estaba la opción que acabas de cambiar puede resultar todo un desafío para personas que aunque de innegable atractivo ya empezamos a tener algunos problemas de memoria propios de nuestra edad provecta.

En resumidas cuentas, lo que nos ofrece Honor es aquello que siempre se le ha dado mejor: competir con fabricantes como Xiaomi en ofrecer los teléfonos de la mejor calidad posible en los rangos de precio de 200 a 300 euros. Y con una cámara competente, un diseño atractivo y una batería que destaca, no puedo sino reconocer que es un móvil de lo más recomendable a quienes busquen las famosas tres bes. Me dolerá volver al mío. Ah, la dura vida del probador de cacharros.

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