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Análisis del teléfono móvil Lumia 535

El Lumia 535 es el primer teléfono que abandona la marca Nokia para usar la de Microsoft.

¿Qué es lo que nos ha querido ofrecer el gigante de Redmond para una ocasión tan señalada? Pues un móvil con el que pretende arrasar en la gama baja, gracias a que ofrece una pantalla de 5 pulgadas por sólo 119 euros. Naturalmente, para tener ese precio hay que renunciar a muchas cosas. ¿Son demasiadas o es un móvil que se puede recomendar?

Diseño

El aspecto de este Lumia no se diferencia en exceso de otros terminales de la misma gama. Plástico con opciones mate más discretas o de colores brillantes como el verde y el naranja para quien así lo prefiera. No es especialmente bonito, como lo era por ejemplo el Lumia 800, que es para mi gusto el móvil más bonito que he tenido nunca, iPhones incluidos, pero no creo que en esta gama haya ninguno que lo supere tampoco.

Las carcasas son intercambiables, y debajo encontraremos las ranuras para las dos tarjetas SIM, la microSD y la batería, que es intercambiable, algo desgraciadamente cada vez menos frecuente. La carcasa no es muy sólida, y de hecho a nosotros se nos ha rajado un poco por abrirla un par de veces para meter y sacar la SIM, pero tampoco es muy caro sustituirla. Los botones no son físicos sino que están dentro de la pantalla, algo que permite reducir el tamaño, que no es ni demasiado grande ni demasiado pequeño para una pantalla de 5 pulgadas. Al cogerlo tampoco se nota pesado ni ligero.

Características

La pantalla de 5 pulgadas está protegida con Gorilla Glass 3 y tiene una resolución de 960x540 píxeles, lo que supone una densidad de 220 puntos por pulgada, una cifra bastante aceptable para su precio. Sufre mucho cuando cambiamos el ángulo de visión o la exponemos a la luz del día, pero nada catastrófico. Además, cuenta con sensor de luz ambiental que permite que el brillo cambie automáticamente de forma bastante eficaz. La batería es de 1.905 mAh, que se antoja algo escasa para una pantalla de este tamaño, pero que gracias seguramente a Windows Phone aguanta todo el día sin demasiado problema.

Su precio se nota más en su núcleo, un Qualcomm Snapdragon 200 de cuatro núcleos a 1.2GHz sin soporte para redes 4G. Cuenta no obstante con 1GB de RAM, lo que seguramente posibilite su actualización a Windows 10 a partir de este verano, y 8GB de almacenamiento, ampliable mediante tarjeta microSD de hasta 128GB. Con todo, el móvil puede usarse perfectamente, las animaciones son fluidas y las aplicaciones cargan sorprendentemente rápido para lo que cabría esperar. Mérito, seguramente, de Windows Phone. Eso sí, el Asphalt 8 se nota que renquea bastante.

Ambas cámaras cuentan con un sensor de 5 megapíxeles, la trasera con flash LED y autoenfoque y la frontal con gran angular de modo que entren más personas en las autofotos, o selfies. La verdad es que dejan mucho que desear ambas, pero no es algo que nos pueda sorprender en un móvil de 119 euros.

Windows Phone

El móvil es de Microsoft, y por tanto viene con Windows Phone. En concreto se trata de la versión 8.1 con la actualización Lumia Denim, que entre otras cosas trae el asistente personal Cortana en español. Para quien no lo haya usado antes, o no tenga Windows 8 en el ordenador, puede resultar algo confuso al principio, porque las principales diferencias están en la pantalla principal, organizada mediante una serie de baldosas a las que podremos cambiar de posición y de tamaño y que además del icono de la aplicación pueden mostrar información en la misma pantalla de inicio, como las últimas notificaciones en el caso de Facebook, alguna noticia en las apps informativas o una foto nuestra en la app de Fotos. Práctico y vistoso. La configuración, por otra parte, sí deja algo que desear, porque es una lista interminable de posibilidades sin ninguna categorización en la que es difícil encontrar lo que buscamos.

Entre las aplicaciones preinstaladas tendremos Office, Skype o el excelente GPS Nokia Here, que permite entre otras cosas descargas los mapas para usarlo sin conexión fuera de España. Pero aunque las diferencias se hayan recortado, Windows Store tiene menos aplicaciones que sus competidores. Las esenciales están, pero siempre habrá alguna que echemos en falta. En mi caso el Clash of Clans, que debo reconocer que me tiene bastante enganchado. ¡Viva el clan Furia Española, el mejor de entre los mejores! Perdón, que me estoy desviando.

La cagada

Hasta aquí parece todo perfecto, o todo lo perfecto que cabía esperar sabiendo el precio y las especificaciones técnicas. Pero desgraciadamente hay algo más, y es que algo tan básico como la respuesta de la pantalla a nuestros dedos. Con el software original es casi imposible de usar: cada dos por tres pulsamos una tecla y aparece repetida ene veces en pantalla, y luego al borrar los caracteres extra también le echa demasiado entusiasmo y no es raro que borre todo.

Gracias a Dios, o a Satya Nadella, Microsoft publicó con rapidez una actualización que soluciona ese problema y que debe ser lo primero que hagamos en cuanto el teléfono esté conectado a internet, probablemente por 3G porque en estas condiciones meter la clave de algunas wifi es complicadillo. Desgraciadamente, la actualización no es perfecta. Si no atinamos con el ángulo adecuado al pulsar no es raro que no se escriban todos los caracteres o que no se pulse la opción sobre la que hemos puesto el dedo. Parece el ascensor del edificio de Libertad Digital.

Conclusión

La verdad es que un vistazo a primera vista a las características podría llevarnos a concluir que estamos ante un móvil no demasiado bueno, incluso para costar 119 euros, pero lo cierto es que Windows Phone parece exprimir mejor el hardware y en un uso normal, de llamadas, Facebook y Whatsapp, no se notan muchas de sus carencias. La relación calidad precio parece buena. Pero desgraciadamente, los problemas con la pantalla táctil impiden recomendarlo, porque hace incómodas incluso las cosas más sencillas.

Nos vemos en próximos análisis.

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