Menú

Análisis del móvil Yotaphone 2, el más original de los últimos años

Libertad Digital realiza el análisis del nuevo móvil ruso Yotaphone 2. Un terminal que integra una pantalla secundaria de tinta electrónica.

Una encuesta reciente a consumidores norteamericanos nos dejaba una conclusión quizá no tan sorprendente. No les interesaban pulseras, relojes ni gafas inteligentes: no, lo que querían es que les durara más la batería de su móvil. Y mientras esperamos a que se produzca un salto tecnológico en la tecnología de las baterías, que siguen siendo tan de ión-litio como hace diez años, la compañía rusa Yota ha hecho el intento más interesante hasta la fecha para aliviar este problema: emplear una pantalla secundaria de tinta electrónica.

Características técnicas

Yotaphone 2 es el segundo móvil de la compañía que cuenta con esta doble pantalla y el primero en ser comercializado en nuestro país a un precio de 699 euros, que no es moco de pavo. El diseño es bastante funcional, redondeado y con la parte de atrás curvada para que sea más cómodo sostenerlo cuando usamos la pantalla principal. Es plástico, pero no de ese tipo de plástico que da sensación de producto cutre. Como es natural, al tener dos pantallas no permite que lo abramos para cambiar la batería.

Sus características técnicas corresponden a un móvil Android de gama alta, sí, pero de comienzos del año pasado. Snapdragon 800, soporte para 4G, 2 gigas de RAM y pantalla de 5 pulgadas de resolución Full HD de bastante buena calidad. Suficiente en cualquier caso para hacer lo que le pidamos. La cámara frontal es su punto más débil: son 8 megapíxeles sin estabilizador óptico. No es que sea mala, pero para un móvil de gama alta deja bastante que desear. Tampoco tiene ranura para tarjetas microSD, de modo que tendremos que conformarnos con los 32 gigas con los que viene, que no está mal.

La pantalla trasera

Pero vamos a lo importante: la pantalla trasera. Las pantallas de tinta electrónica son monocromas y tienen un retardo apreciable, en este caso de 0,12 milisegundos, por lo que no podrían funcionar nunca como pantalla principal de un móvil moderno. Sin embargo tienen la ventaja de que no emiten luz propia y sólo gastan energía cuando cambian, y dado que lo que más gasta en cualquier móvil es la pantalla, cuanto más utilicemos la pantalla trasera más nos durará la batería, que es de 2.500 microamperios.

La principal novedad con respecto al primer Yotaphone es una característica que han llamado YotaMirror. La podemos activar cuando estemos en cualquier aplicación Android y nos permitirá ver en la pantalla trasera lo que estamos viendo en la principal con una calidad y rapidez bastante sorprendente. La pantalla es táctil y responde bastante bien a nuestros dedos y mientras haya luz externa se ve muy bien. Incluso podremos jugar con él, aunque mis pruebas con el Asphalt 8 hayan resultado en un número de colisiones aún mayor del habitual, que ya es decir. Tiene, eso sí, un defecto: para tener la rapidez necesaria no hace un redibujado completo, lo cual provoca que veamos algunas estelas dejadas por las pantallas anteriores que pueden dificultar la lectura. No obstante, no es un problema excesivo, de modo que resulta muy recomendable usarla para las aplicaciones que tengamos que usen principalmente texto, de Twitter al correo electrónico.

Software propio

Además de esta capacidad de duplicar la pantalla normal, el Yotaphone incluye un par de aplicaciones propias pensadas en la lectura, una para libros electrónicos sin catálogo propio y una segunda para leer las noticias del día con nuestras suscripciones a Feedly. Además trae cuatro juegos de tipo pasatiempos, como un Sudoku, todo pensado para la tinta electrónica.

La pantalla trasera se puede configurar a través de una aplicación llamada YotaHub y en él podremos configurar las dos formas que puede adoptar la pantalla trasera cuando está en reposo. Con la primera, llamada YotaCover, se verá el número de llamadas perdidas, mensajes nuevos y notificaciones, con una fotografía de fondo que podemos elegir entre las que guardemos en el teléfono o de las que provengan de una serie de redes sociales, como Facebook o Instagram. Con la segunda, llamada YotaPanels, tendremos una serie de widgets, que incluyen tanto algunos propios de Yota pensados para la pantalla de tinta como aquellos que vengan con las aplicaciones que hayamos instalado, como pueden ser las actualizaciones de Twitter. Se puede cambiar de uno a otro con un botón que en ocasiones no acaba de funcionar: es el único fallo importante que tiene el software específico de Yota.

El resto del software en un Android Kitkat bastante puro, sin demasiados añadidos. El más importante es YotaEnergy, que nos permitirá elegir qué características desactivamos cuando la batería baje de cierto nivel, que podemos configurar al 5, 10 o 15 por ciento.

Conclusiones

Llegados a este punto, lo normal es que hiciéramos un repaso a las características de este Yotaphone 2 y lo comparáramos con la competencia, pero en este caso es imposible porque este teléfono es un especimen único en su clase. Tiene una gran desventaja, su precio, y una gran ventaja: la duración de su batería si estamos dispuestos a utilizar la pantalla trasera para muchas de las cosas que hagamos con el móvil. Dependiendo del porcentaje de uso que hagamos de la pantalla de tinta electrónica podremos llegar a doblar la duración que tendría la batería si optáramos por emplear sólo la pantalla normal. Si estamos dispuestos a pagar 699 euracos por esa vida extra, adelante.

Nos vemos en próximos análisis.

0
comentarios