El seísmo de grado 8,9, el posterior tsunami y los riesgos nucleares desencadenados en Japón han despertado el debate nuclear en todo el mundo. Hasta el punto de hacer cambiar de posición a los más férreos defensores.
El Gobierno alemán, en vísperas de elecciones, ha suspendido las centrales nucleares que empezaron a operar antes de 1980. Francia, el segundo productor nuclear del mundo después de Estados Unidos, discutirá posibles medidas de precaución para sus 58 reactores. Suiza ha decidido suspender los proyectos de renovación de sus centrales. También India revisará las medidas de seguridad, mientras Reino Unido, que estudia un gran programa para sustituir las plantas antiguas, ha encargado un informe sobre las implicaciones de la crisis japonesa.
España se ha mantenido esta vez, y sin que sirva de precedente, en la posición más moderada. A raíz de la recomendación de la Comisión Europea, el Gobierno ha solicitado al Consejo de Seguridad Nuclear una revisión en profundidad de los sistemas de seguridad de todas las centrales nucleares españolas. Además, tanto el Presidente como la Vicepresidenta Salgado han pedido un debate reposado y científico, más allá de tintes ideológicos, sobre las alternativas energéticas en España.
Precisamente, esta semana Zapatero cumple siete años a cargo del Ejecutivo. Siete años en los que la economía española ha visto cómo se empobrecía preocupantemente. La crisis financiera internacional, la explosión de la burbuja inmobiliaria, la negación de la crisis y la ausencia de medidas, dejaron sin reflejos a nuestra economía, lo que pronto desembocó en un importante aumento del desempleo.
España ha pasado, en poco tiempo, de generar 2 de cada 3 nuevos empleos en Europa, a crear 2 de cada 3 parados. El plan E y los 400 euros contribuyeron a disparar el gasto. Derroche que ha tenido que ser compensado con subidas de impuestos y recortes de salarios, de congelación de pensiones y disminución de las ayudas sociales.
Y pese a esto, en la sesión de control al Gobierno, el líder socialista se ha atrevido a hablar de mejora. Según Zapatero, la renta per cápita española ha aumentado un 13% desde 2003 a 2009. Excluye, eso sí, 2010, el año en el que los bolsillos de los españoles han sufrido más duramente la crisis.
Aunque de recordarnos la difícil situación económica por la que atraviesa España, ya se encarga Europa. Esta semana se han reunido los ministros de Finanzas de los 27 para definir las condiciones del denominado Pacto del Euro, con el objetivo de mejorar la competitividad europea.
Esto significa que a los españoles nos toca, otra vez, apretarnos el bolsillo. El propio Zapatero ha tenido que reconocer que de este encuentro saldrán nuevos recortes. Sobre la mesa, el ajuste de los salarios a la productividad, el retraso en la edad de jubilación o una mayor coordinación en el impuesto sobre sociedades. Aunque el compromiso inmediato es la reforma de la negociación colectiva.
Esta semana, junto a Carmen Tomás, analizan la actualidad Carlos Cuesta y Emilio J. González.
