El paro eclipsa esta semana todos los análisis. Tras conocer el viernes los dramáticos datos de la EPA, el paro registrado viene animado por las vacaciones de Semana Santa. Los Servicios Públicos de Empleo han registrado un descenso de 64.300 personas en abril respecto a marzo, hasta los 4.269.360 parados. Sin embargo, aunque supone la mayor caída en un mes de abril desde el año 2006, en los últimos doce meses el desempleo se ha incrementado en un 3%.
Según la Encuesta de Población Activa, la tasa de desempleo supera el 21% y los parados rozan los cinco millones de personas. Los más afectados, según esta encuesta, son los jóvenes de entre 16 y 19 años con un 65% de paro. Los hogares con todos sus miembros desempleados han aumentado en 58.000 en sólo un trimestre.
Por lo que se evidencia que, una vez más, los datos oficiales se alejan de la EPA. Y esto se debe al maquillaje estadístico del Gobierno. Ese que no registra como desempleados a los a los parados que acuden a cursillos de formación, catalogados como "demandantes de empleo no ocupados" o aquellos con "disponibilidad limitada" o "demanda de empleo específica".
Sólo estos grupos aglutinan a casi 500 mil personas que sumar al dato oficial del Gobierno. Por lo que el desempleo está más próximo a los cinco millones de la Encuesta de Población de Activa que a los cuatro millones doscientos mil de los servicios públicos de empleo.
Desde el Gobierno no han tardado en felicitarse por la buena nueva. Desde el Presidente a la propia Secretaria de Estado de Empleo. Ambos han valorado el dato como positivo, e incluso, han augurado un posible cambio de tendencia. Para Valeriano Gómez, Ministro de Trabajo, la explicación a los problemas del empleo es sencilla: “ocho de cada diez despidos se producen en este país al amparo de una ley que fue aprobada siendo ministro de aquel gobierno el señor Rajoy”.
Balones fuera que no ayudan a que la situación vire de rumbo. Para crear empleo es fundamental un crecimiento de la economía vigoroso. El propio Rubalcaba ha insistido en ello varias veces en los últimos días, pero sin adoptar más medidas que la recién aprobada Ley del Afloramiento del Empleo.
Un plan para acabar con la economía sumergida del Gobierno que se ha quedado en una reforma descafeinada. Se incrementarán las multas en un 300% y se intensificarán las actuaciones de Inspección de Trabajo pero no se sancionará a las empresas. Finalmente no pagarán ninguna cuota a la Seguridad Social por el tiempo que sus empleados hayan trabajado de forma irregular. Ni sindicatos ni empresarios se han mostrado muy satisfechos con esto...
Aunque lejos de llegar a acuerdos entre ambos, las últimas declaraciones de los grupos sindicales han sido para poner fecha abierta al acuerdo no alcanzado en materia de negociación colectiva. "Será en pocas fechas" ha augurado, sin concretar, el Secretario General de UGT, Cándido Méndez. Y les recuerdo que esta negociación esperaba haberse concretado antes de Semana Santa.
