Albiac y Nuria Richart hacen el mismo recorrido que uno de los trenes de cercanías aquella fatídica mañana. Para Albiac ésta iba a ser su novela póstuma. El escritor cree que el empeño en olvidar aquellos atentados nos convierte en una sociedad "enferma", que se rindió "en 48 horas". Es pesimista sobre el esclarecimiento del crimen porque "todas las explicaciones del 11-M son irrisorias".
